La presencia de la tecnología en nuestra sociedad sigue
revolucionando las formas de comunicación y acceso a la información. Este ritmo
vertiginoso y la vida online que cobra cada vez más protagonismo, dan cuenta de
la necesidad de acompañar los nuevos paradigmas con reflexiones, pautas y
nuevas habilidades por parte de los adultos para poder acompañar de manera
efectiva la educación para la vida digital que requieren nuestros jóvenes. Esto
no significa que dejemos de lado todo el acervo de experiencias previas
observables -o no- que poseamos.
Nada se deja atrás ni puede “borrarse” así como así. Podemos hacer
una analogía con la actualización de una app. Aunque parezca muy “cognitivista”
la comparación, sabemos que en lo más hondo de la fauna binaria que construye
una app, los lugares vacíos se llenan de nuevas especies digitales que suman
conductas cada vez más autónomas de IA, y hacen a la app más funcional.
Esta propuesta es como
nuestra vida: miramos para adelante y crecemos, nos actualizamos y avanzamos,
pero siempre con esta “base”, con este “cuerpo”, con este “hardware” que aunque
pueda modificar su forma, siempre está ahí a priori. No pretendemos ofrecer algo distinto o desconocido. Ningún producto final. Queremos brindarles aquello que sabemos que puede ser simplemente una ventana al vasto universo infinito que nos ofrece la nube, tal cual como el que queremos explorar y hacia el cual vamos.
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